Safe&Healthy

consulta informate aprende opina ...
lesiones enfermedades deporte entrenamientos consejos...


22 ago 2011

Dolencias y Enfermedades ¿Que nos quieren decir?


DEPRESIÓN. La depresión implica una profunda tristeza interior, una acumulación
de emociones inhibidas provocando un conflicto entre el cuerpo y la mente.
Esta enfermedad está conectada con un suceso señalado de mi vida. La
depresión se traduce por desvalorización y culpabilidad que me corroen por
dentro. Si soy depresivo, me siento miserable, menos que nada. Vivo en el
pasado constantemente y tengo dificultad en salir de él. El presente y el
porvenir no existen. Es importante efectuar un cambio ahora en mi modo de
ver las cosas porque ya no es como antes. La depresión frecuentemente es una
etapa decisiva en mi vida (por ejemplo: la adolescencia) porque me obliga a
volver a cuestionarme. Quiero a toda costa tener una vida diferente. Estoy
trastornado entre mis ideales (mis sueños) y lo real (lo que sucede), entre lo
que soy y lo que quiero ser. Es un desequilibrio interior (quizás químico y
hormonal) y mi individualidad es irreconocible. Me siento limitado en mi
espacio y voy perdiendo despacio el sabor de vivir, la esencia de mi
existencia. Me siento inútil. En otras palabras, la depresión tiene en su origen
una situación que vivo frente a mi territorio, es decir lo que pertenece a mi
espacio vital, sean personas (mis padres, mis hijos, mis amigos, etc.) animales
(mi perro, mis peces, etc.) o cosas ( mi trabajo, mi casa, mis muebles, etc.). El
conflicto que vivo puede estar vinculado a un elemento de mi territorio que
tengo miedo de perder: a una pelea que tiene lugar en mi territorio y que me
molesta (por ejemplo: las peleas entre hermanos y hermanas). He aquí
expresiones que revelan cómo me puedo sentir: “Me ahogas!”, “Me chupas el
aire!”; “Aire!”. A veces también, siento dificultad en delimitar o marcar mi
espacio, mi territorio: ¿Qué es lo que me pertenece en exclusividad y qué es lo
que pertenece a los demás? Las personas depresivas frecuentemente son
permeables a su entorno. Siento todo lo que sucede alrededor de mí y esto
incrementa mi sensibilidad, de aquí un sentimiento de limitación y la
impresión de estar invadido por mi entorno. Así, abandono porque encuentro
la carga demasiado pesada, ya no tengo el gusto de vivir y me siento culpable
de ser lo que soy. Incluso puedo tener tendencia a la auto – destrucción.
También puedo tener “necesidad de atención” para ayudarme a valorizarme; la
depresión se vuelve en este momento, un medio inconsciente para
“manipular” mi entorno. La risa ya no forma parte de mi vida. Poco importa la
razón, compruebo ya ahora la causa o las causas subyacentes a mi estado
depresivo. ¿Viví yo una presión de joven? ¿Cuáles son los acontecimientos
señalados vividos en mi infancia que hacen que mi vida parezca tan
insignificante? ¿Es la pérdida de un ser amado, mi razón de vivir o la
dirección de mi vida que ya no consigo ver? Huir la realidad y mis
responsabilidades no sirve de nada (por ejemplo: suicidio) por más que esto
parezca ser el camino más fácil. Es importante constatar las responsabilidades
de mi vida porque necesitaré otra cosa que antidepresivos para hacer
desaparecer la depresión: debo ir a la causa. A partir de ahora, comprendo
que soy un ser único. Tengo valores interiores excepcionales. Puedo retomar
el control de mí – mismo y de mi vida. Tengo elección de “soltar” o de
“luchar”. Tengo todo lo necesario para cambiar mi destino.
Responsabilizándole, adquiero más libertad y mis esfuerzos están
recompensados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario